SURFING LA MANGA
Andrés Garcia Cerdán
me
hablas del dolor tu cabello es rubio
a
qué dolor te refieres
J.
F. Kosta
Entre las ramas de los
ficus
y una señal de tráfico,
entre un anuncio de telefonía
y algunos edificios
en construcción, se alcanza a ver
allá a lo lejos
una franja de mar.
Me hablas de la sed,
de lo que amas.
Para llegar al agua,
has de cruzar isletas de cemento,
líneas amarillas
y algunos callejones
donde hacen hilera los cubos de basura,
los cactus desahuciados
y algunas tiendas de comida rápida.
Por la Gran Vía de La Manga, nadie.
Solo el silencio
dinamitado
por las motos de los repartidores.
En el vacío se equilibran
los hoteles desiertos,
apenas una luz
en un bloque de veinte alturas.
Un cartel nos invita a clases de alemán:
Die Zukunft ist da!
Los periódicos dicen que a la playa
llegan miles de peces a morir
heridos de fosfatos.
Me hablas de Anne Sexton,
de su locura deliciosa.
De fondo, un rumor.
El cartel de Surfing La Manga
se resiste a ceder la luz
que le queda del último verano.
Se alquilan motos de agua,
tablas de surf, tumbonas,
pero no todavía:
ahora todo está cerrado.
Al fin el mar,
tras la alambrada de un desguace,
como un animal gris
que se abraza a su presa justo antes de engullirla.
SURFANDO EM LA MANGA
Você me fala de dor, seu cabelo é loiro.
A que
dor você se refere?
J. F. Kosta
Entre os galhos dos fícus
e uma placa de trânsito,
entre um outdoor de
telefone
e alguns prédios
em construção, você
consegue distinguir
ao longe
uma faixa de mar.
me falas de sede,
daquilo que você ama.
Para chegar à água,
precisas atravessar ilhas
de concreto,
faixas amarelas
e alguns becos
onde latas de lixo se
alinham,
os cactos abandonados
e algumas lanchonetes.
Na Gran Vía de La Manga,
ninguém.
Apenas o silêncio
quebrado
pelas motos de entrega.
No vazio, os hotéis
desertos se equilibram
no horizonte,
mal uma luz
em um prédio de vinte
andares.
Uma placa nos convida
para aulas de alemão:
Die Zukunft ist da!
Os jornais dizem que
milhares de peixes são levados para a praia
para morrer,
feridos por fosfatos.
me contas sobre Anne
Sexton,
sobre sua deliciosa
loucura.
Ao fundo, um murmúrio.
A placa de Surfing La
Manga
resiste a ceder os
últimos vestígios
da luz do verão passado.
Jet skis,
pranchas de surfe,
espreguiçadeiras são alugadas,
mas ainda não:
tudo está fechado agora.
Finalmente, o mar,
atrás do arame farpado de
um ferro-velho,
como um animal cinzento
agarrando-se à sua presa
pouco antes de engoli-la.
Ilustração: Yumping.
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