Hugo Padeletti
Me he sentado a la puerta
y he mirado pasar
los años como ramas hacia
el humo.
Los pesados membrillos
fueron humo
también. Y las granadas,
alveolada codicia de
incendiados
veranos,
se abrieron sin salvarse:
amarilla, astringente,
con amargo
sabor medicinal,
la cáscara en el clavo.
Me sentei junto à porta e
olhei passarem
os anos como galhos até à
fumaça.
Os pesados marmelos eram
fumaça também.
E as romãs,
a ganância repleta de
favos de mel dos escaldantes
verões,
se abriram sem salvar-se:
amarelas, adstringentes,
com um amargo
sabor medicinal,
a casca do cravo.
Ilustração: Pharma
Scalabis.
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