Sunday, February 01, 2026

Com Vocês Arnaldo Calveyra

 


INSTANTES DE UN CASTILLO DE ARENA

Arnaldo Calveyra

Lo teníamos con una mano. Sin caer superficie apagada por las

orillas tornasoleadas de la lengua. Por hablarnos casi, murallita

entretenida en el sol demasiado. Te abriré una puerta, una ventana,

una bajamar de aldea.

El mar, la carretera nacional. Ni parada ni tiesa. A tocar con

estos ojos.

En vano unos niños se lo han pedido al mar. Entra, se instala.

Napoleón paralítico que destroza. Canta. La sal, el torreón, la

bandera.

Escúchalo.

Nosotros.

Una niñita basta, consigue atravesarlo, encuentra las cocinas.

Cantamos una marsellesa en el desastre. No lo para. Se cae en

pedazos el puente levadizo.

Difícil tiempo.

Encuentro aquel esqueleto del sol extraviado en los años.

No, no volveremos.

El agua vertical de la ola color viento. Lejos, ¿por qué no todo

el mar?

Una escoba siete mares, el mar.

La bandera era lo que más queríamos, lo que más nos gustaba,

la bandera incolor en la luz.

Mañana por la mañana

INSTANTES DE UM CASTELO DE AREIA

Com uma mão o sustentávamos. Sem cair, uma superfície apagada pelas

margens iridescentes da linguagem. Quase falando conosco, uma mureta

entretida pelo sol demasiado. Te abrirei uma porta, uma janela,

uma maré baixa de aldeia.

O mar, a rodovia nacional. Nem parado, nem rígido. A tocar com

estes olhos.

Em vão alguns meninos o hão pedido ao mar. Entra, se instala.

Napoleão paralítico que destroça. Canta. O sal, a torre, a

bandeira.

Escuta-o.

Nós.

Uma menininha basta, consegue atravessá-lo, encontra as cozinhas.

Cantamos uma Marselhesa no desastre. Não o para. Cai  em pedaços a ponte levadiça.

Tempos difíceis.

Encontro aquele esqueleto do sol extraviado nos anos.

Não, não voltaremos.

A água vertical da onda colorida pelo vento. Longe, por que não todo o mar?

Uma escova, sete mares, o mar.

A bandeira era o que mais queríamos, o que mais nos gostava,

a bandeira incolor na luz.

Manhã pela manhã